CULTURA DE IZTAPALAPA

CONTENIDO
1 Tradición oral
Proyecto Liga Espartacus-Tenochtitlan
o 1.1 El Señor de La Cuevita
o 1.2 El Señor del Calvario
o 1.3 El Señor de Las Misericordias
o 1.4 Ejidatarios y colonos
2 Festividades en Iztapalapa
o 2.1 Calendario secular
o 2.2 Calendario religioso
o 2.3 Fiestas de los Santos Patronos
3 Tradición
4 Fiestas tradicionales de Iztapalapa

TRADICIÓN ORAL
Los relatos que se presentan a continuación son del dominio público en
algunas zonas de Iztapalapa.

EL SEÑOR DE LA CUEVITA
El Señor de La Cuevita es uno de los patronos de Iztapalapa. Se cuenta
que los señores de Etla (en Oaxaca) venían a la ciudad de México,
cargando la imagen de su santo patrón para llevarlo a reparar. Se
trataba de una escultura de Jesucristo yacente en el sepulcro. Una de
las muchas noches que pernoctaron a campo abierto en su largo
camino, tuvieron que quedarse en una cueva del cerro de la Estrella.
Al día siguiente, cuando querían emprender nuevamente su camino
rumbo a México, al intentar levantar la imagen, ésta pesaba tanto que
no la podían levantar. Lo intentaron varias veces más, y lo mismo: no
podían cargar con ella. Entonces, ellos interpretaron que la imagen
quería quedarse en la cueva, y la donaron al pueblo de Iztapalapa que le
construyó una ermita en el lugar.
Muchos años después, a mediados del siglo XIX, Iztapalapa padeció una
epidemia de cólera. Entonces el pueblo invocó al Señor de La Cuevita y
milagrosamente fue salvado de la catástrofe. En agradecimiento, los
iztapalapenses le construyeron un santuario, que sustituyó a la vieja
ermita, y prometieron, como manda, representar en Semana Santa la
Pasión, lo cual se ha venido haciendo casi sin interrupción desde aquella
época (sólo fue suspendida por la Revolución).

EL SEÑOR DEL CALVARIO
El Señor del Calvario, es el Santo Patrono del Pueblo de Culhuacán y sus
8 Barrios. Según la tradición, esta imagen del santo entierro tuvo su
aparición en una cueva a faldas del cerro de la estrella, debido al
inmemorable tiempo de dicho hecho, no se tiene fecha de este
milagroso acontecimiento.
La leyenda cuenta, que un día, unos canteros traían agua de algún pozo
algo lejano, así que decidieron tomar un descanso frente al convento de
San Juan Evangelista; después se percataron que detrás de ellos entre
los arbustos y árboles que rodeaban al convento, salían rayos
luminosos, así que decidieron averiguar qué es lo que pasaba. Cuando
lograron llegar hasta el lugar de donde provenían dichos rayos, se
dieron cuenta de que salían de una cueva.
Pronto decidieron quitar las rocas que impedían el acceso, hasta que se
toparon con una puerta muy bella hecha de madera y en ella se
encontraban talladas varias figuras de ángeles. Al quitar la puerta vieron
en la cueva una resplandeciente imagen de un Cristo del Santo entierro,
de inmediato dieron aviso a los habitantes del pueblo, quienes llegaron a
venerar la hermosa imagen, a quien decidieron llamarle “El Señor del
Calvario”.
La aparición de dicho santo se expandió por los alrededores,
principalmente en el Pueblo de Tomatlán y El Pueblo de Xochimilco. Al
principio se improvisó una iglesia dentro de la cueva donde se le
veneraba, y ya con el tiempo a mediados del siglo XIX se le construyó
su iglesia sobre un basamiento prehispánico, a la que se le dejó añadida
la cueva.
Actualmente la veneración del Señor del Calvario es de suma
importancia para los habitantes de Culhuacán, y desde inmemorables
tiempos giran tradiciones alrededor de esta imagen, las cuales aún se
siguen conservando. La fiesta patronal de este santo es durante los días
4,5 y 6 de agosto, aunque también se le celebra en otras ocasiones,
como el domingo de Pentecostés y en la famosa Fiesta de la Santísima
Trinidad, a la que llegan a venerarlo el pueblo de Xochimilco y los
Barrios de Tomatlán.

EL SEÑOR DE LAS MISERICORDIAS

Capilla de El Pocito, en San Lorenzo Tezonco.

Capilla de El Pocito, en San Lorenzo Tezonco.

Capilla de El Pocito, en San Lorenzo Tezonco.
De un modo similar a lo ocurrido en Iztapalapa, los habitantes de San
Lorenzo Tezonco recuerdan que el Señor de la Misericordia los salvó de
una epidemia muy fuerte, que afectaba a los pueblos lacustres del valle
de México. Los tezonqueños invocaron de igual manera la imagen de la
ermita del lugar para que los librara de la epidemia. Entonces,
milagrosamente, entre la basura, brotó al pie de un ahuehuete frente al
templo un manantial de agua cristalina. Se interpretó como el favor
divino, y la gente dio a beber a los enfermos de ella, y quedaron
curados.
La fama del milagro se extendió a otras poblaciones cercanas, como
Tláhuac, Zapotitlán y Milpa Alta, afectadas por la misma epidemia, y
acudieron de todos estos sitios los enfermos a tomar el agua milagrosa
de Tezonco. En agradecimiento, la ermita fue derribada para construir la
parroquia actual. En el sitio donde brotó el manantial (todavía vivo en
nuestros días), se construyó una pequeña capilla (El Pocito), a la que
acude la gente a pedir por su salud. Los fiscales tezonqueños
distribuyen en la actualidad gratuitamente el agua entre las personas
que la solicitan.

EJIDATARIOS Y COLONOS
La mayor parte de las colonias populares de Iztapalapa fueron fundadas
en la segunda mitad del siglo XX. Estos asentamientos fueron formados
por inmigrantes provenientes de otros estados de la república. Y
llegaban a estos lugares debido a que el valor de los terrenos era
sumamente bajo, comparado con otras zonas del Distrito Federal. El
pequeño inconveniente de venirse a radicar al oriente era que…
 …el transporte era muy malo,
 …no había servicios públicos,
 …no había trabajo…
…y por si fuera poco, corrían el riesgo de ser defraudados por los
propietarios (reales o fingidos) de las tierras. Fueron muchos los fraudes
que se cometieron, como el de Arcipreste en San Juan, o el de los
Valencia en San Lorenzo, así como la expropiación, a precio de risa a los
ejidataros de Iztapalapa de Cuitláhuac, de los terrenos donde se
construyó la Central de Abastos.
Los campesinos no veían con muy buenos ojos la llegada de los
avecindados, porque se robaban (dicen) los productos cultivados. Los
campesinos sembraban y los recién llegados se lo comían todo:
calabazas, frijoles, elotes… Los ejidatarios de Santa Cruz Meyehualco
llegaron a emplear armas para defenderse de los colonos de La Comuna
(que hoy se llama colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, y que fue
fundada por un grupo hermano de los fundadores del Pedregal de Santo
Domingo), pero no puedieron con ellos, así que tuvieron que abandonar
la agricultura, que, por otro lado, ya no dejaba para comer y vivir
decentemente. Y esto siguió pasando hasta que los últimos terrenos
fueron fraccionados o vendidos a inmoviliarias para emplearlos en la
construcción de unidades habitacionales.

FESTIVIDADES EN IZTAPALAPA
En Iztapalapa muchas fechas son objeto de celebración. Como ocurre en
general para las sociedades occidentales, las celebraciones se articulan
básicamente en torno a dos calendarios: uno de carácter religioso, y
otro de orden secular.

CALENDARIO SECULAR
En general, las celebraciones seculares de Iztapalapa no varían mucho
de acuerdo con un calendario oficial, que incluye ciertos días de azueto,
entre ellos:
 5 de febrero: Día de la Constitución…..
 21 de marzo: Natalicio de Benito Juárez
 5 de mayo: Batalla de Puebla
 15 y 16 de septiembre: Día de la Independencia
 20 de noviembre: Día de la Revolución Mexicana
En especial, los días 15 y 16 de septiembre son celebrados en ciertas
plazas públicas, claramente aquellas relacionadas con la sede del poder
político (el Jardín Cuitláhuac, en el centro; la Plaza de la Juventud, en
San Lorenzo Tezonco…). Y esto es más o menos semejante a lo que
ocurre en otras partes del país.
Una celebración muy especial, fuera de este calendario, es el 30 de
junio. Este día, grupos de danza azteca (como son conocidos
popularmente), se reúnen a un costado de la estatua de Cuitláhuac, en
el jardín que lleva su nombre, para recordar la Noche Triste, aquella
legendaria fecha en que los españoles fueron arrojados de Tenochtitlan
por los habitantes de la ciudad al mando del tlatoani Cuitláhuac,
originario de la villa de Iztapalapa, y que luego murió trágicamente
víctima de la viruela o huey cocoliztli.
Además, se encuentran las fiestas populares que no tienen un matiz
religioso, pero sí son sumamente significativas. Entre ellas, se cuenta el
10 de mayo (Día de la madre), el 30 de abril (Día del Niño, o el 14 de
febrero (Día del Amor y la Amistad). Estas celebraciones se comparten
con el resto de los capitalinos, y por extensión, con buena parte del
país.

CALENDARIO RELIGIOSO
*El Viacrucis de Iztapalapa
Esta tiene lugar durante la Semana Santa y convoca millones de
personas que literalmente invaden las callejuelas de los barrios del
pueblo. Para ser elegido como actor, se necesita ser nativo de la
delegación (antes sólo se permitía la participación de los
originarios de los dos medios pueblos de Iztapalapa), y tener una
conducta moral impecable. Algunos de los papeles son
representados por el mismo actor durante muchos años, como el
caso de Judas Iscariote, cuyo intérprete falleció hace poco, y
heredó el papel a uno de sus familiares).
La representación es acompañada, además, por penitentes o por
promeseros que pagan mandas por favores recibidos. Al parecer,
las mujeres sólo pueden ser promeseras cuando niñas. A ellas las
visten de blanco y llevan un velo. Los varones visten una túnica de
terciopelo morado, llevan una corona de espino, andan descalzos y
siguen la procesión cargando una cruz que apoyan sobre su
hombro con un cojín blanco bordado de flores. Estos son
conocidos como nazarenos, y tienen que llevar un padrino que los
acompañe y les ayude cuando no puedan seguir cargando la cruz.
La procesión concluye el Viernes santo con la crucifixión de Cristo
en el cerro de la Estrella, alrededor de las tres de la tarde. La
tradición oral dice que una vez que el intérprete de Cristo es
crucificado, llueve; y si no llueve es porque algo no fue del agrado
del patrón.
Paralelamente a la representación de la Pasión de Cristo (que,
como muchas otras manifestaciones de la religiosidad popular, no
es aceptada por la Iglesia Católica) tiene lugar la celebración de la
Feria del Barro, a la que llegan alfareros de diversas partes de la
república, en especial, de Michoacán, Estado de México, y Oaxaca.

*El Viacrucis de San Lorenzo
En San Lorenzo Tezonco también tiene lugar la representación de
la Pasión de Cristo. Pero a diferencia de lo que ocurre en
Iztapalapa, aquí el recinto eclesial tiene una importancia capital.
La capilla del Pocito es convertida en la cárcel donde encierran al
Cristo de la representación. La crucifixión se lleva a cabo en los
pies del volcán Yohualiuhqui.

*Los carnavales
Varios de los pueblos originarios de Iztapalapa conservan la
tradición del carnaval en los días anteriores al miércoles de ceniza.
Los más importantes de los carnavales iztapalapenses son el de
San Lorenzo Tezonco, Culhuacán el de Santa Cruz Meyehualco, el
de Santa María Aztahuacan, el de San Sebastian Tecoloxtitlan y el
de Santa Martha Acatitla. En ellos, la gente se organiza por
comparsas que toman por asalto las calles para bailar y desfilar
con sus carros alegóricos. Generalmente, las autoridades
tradicionales de estos pueblos tienen que ofrecer alimentos a los
participantes de las comparsas.
En algunos casos se celebra alguna feria paralela al carnaval, y
casi siempre concluye con un baile popular en alguno de los
espacios públicos de la localidad.

*Las fiestas patronales
Casi cada una de las colonias, pueblos y barrios que se levantan
en su territorio tienen una fiesta patronal. Pero sin duda, hay
algunas que destacan por su antigüedad, su complejidad y su
colorido. Entre ellas, destacan las de San Andrés Tomatlán; La
fiesta de la Santísima Trinidad en Culhuacán; la del 3 de mayo en
Santa Cruz Meyehualco; la de San Lucas, patrono del Pueblo de
Ixtapalapa; la del 12 de diciembre en San Lorenzo Tezonco.

*El Día de Muertos
Como en el resto de la ciudad de México, la festividad del 1° y 2
de noviembre, la festividad ha tendido a mezclarse con el
Halloween, en un sincretismo fabuloso. Por ello, entre la
iconografía de estos días, podemos ver conviviendo a una Catrina
de José Guadalupe Posada junto a una bruja con sombrero, gato y
escoba. Este sincretismo nos muestra la vitalidad de la festividad
del día de Muertos en México, que es capaz de asimilar los
símbolos de una fiesta importada sin mayor complicación.
A pesar de ello, hay algunos núcleos donde la fiesta se celebra de
una manera más ortodoxa, de acuerdo con el canon popular
tradicional. El más importante de ellos es el pueblo de San
Lorenzo Tezonco, donde toda la semana anterior al Día de Muertos
se pone un tianguis de dimensiones considerables (desde la Plaza
del Pueblo hasta la avenida de las Torres, por las calles de San
Lorenzo y Candelabro), en donde se pueden conseguir cirios y
candelabros; frutas rituales (guayaba, tejocote, naranja,
mandarina, caña de azúcar); pan de muerto con forma de flor y
de muñecos (estos de color blanco o rojo, según sea para muertos
chiquitos o grandes), que traen de las panaderías del pueblo, del
estado de Puebla o Tlaxcala calaveritas y otros dulces de la
temporada; flores de muertos (cempasúchil, pata de león, nube,
flor de perrito, nardos), que muchas veces son cosechadas en las
áreas rurales del Distrito Federal…
Además, en tanto que Iztapalapa posee dos de los panteones más
grandes de la Ciudad de México (San Nicolás Tolentino y San
Lorenzo Tezonco), se convierte en destino de miles de personas
que acuden a las tumbas de sus seres queridos a llevar serenata,
flores, a limpiar las lápidas…

FIESTAS DE LOS SANTOS PATRONOS
ENERO:
 6-Barrio Los Reyes Culhuacán
 15-Barrio San Pablo Ixtapalapa
 17-Barrio San Antonio Culhuacán
 20-PUEBLO SAN SEBASTIAN TECOLOXTITLAN
FEBRERO:
 2-La Candelaria.
MARZO:
 19-Barrio San José Tula Culhuacán
 19-Barrio San José Ixtapalapa
ABRIL:
 SEMANA SANTA
 25-Pueblo San Marcos Mexicaltzingo
MAYO:
 1-Barrio San José Tula Culhuacán
 3-Pueblo Santa Cruz Meyehualco
 29-Señor de las Misericordias Pueblo San Lorenzo Tezonco y sus 4
Barrios.
 (movible)-Santísima Trinidad en Culhuacán
 Pentecostes-Santuario del Señor de la Cuevita e Iglesia de Señor
del Calvario
JUNIO:
 13-Barrio San Antonio de Padúa
 24-Barrio San Juan Culhuacán
 29-Barrio San Pedro Ixtapalapa
JULIO:
 22-Pueblo Santa María Magdalena Atlazolpa
 26-Barrio Santa Ana Culhuacán
 31-Barrio San Ignacio Ixtapalapa
AGOSTO:
 6-Fiesta Patronal del Pueblo de Culhuacán En Honor Al Señor Del
Calvario.
-Barrio San Salvador Tezonco
 10-Fiesta Patronal Del Pueblo de San Lorenzo Tezonco y Barrio
San Lorenzo.
 15-Barrio La Asunción Ixtapalapa
 15-Pueblo Santa María Aztahuacán
SEPTIEMBRE:
 19-Fiesta En Honor Al Señor De La Cuevita en el Pueblo de
Ixtapalapa.
 29-Barrio San Miguel Ixtapalapa
OCTUBRE:
 4-Barrio San Francisco Culhuacán
 18-Fiesta Patronal del Pueblo de San Lucas Ixtapalapa
 28-Barrio San Simon Culhuacán
NOVIEMBRE:
Proyecto Liga Espartacus-Tenochtitlan
 30-Barrio San Ándres Tomatlán/Culhuacán.
DICIEMBRE:
 4-Barrio Santa Barbara Ixtapalapa
 8-Barrio Santa María Tomatlán/Culhuacán
 12-Barrio La Virgen de Guadalupe Tezonco
-Todos Los Pueblos y Colonias.
 27-Fiesta En Honor a San Juan Apóstol y Evangelista en Pueblo de
Culhuacán.

TRADICIÓN
Tradición proviene del latín traditio, y éste a su vez de tradere,
“entregar”. Es tradición todo aquello que una generación hereda de las
anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes. Se considera
tradicionales a los valores, creencias, costumbres y formas de expresión
artística característicos de una comunidad, en especial a aquéllos que se
trasmiten por vía oral. Lo tradicional coincide así, en gran medida, con el
folclore o “sabiduría popular”. La visión conservadora de la tradición ve
en ella algo que mantener y acatar acríticamente. Sin embargo, la
vitalidad de una tradición depende de su capacidad para renovarse,
cambiando en forma y fondo (a veces profundamente) para seguir
siendo útil.
Las fiestas, el color, los sabores y el folclor, representan ante el mundo
una visión diferente de nuestra inmensa herencia cultural.

LA CUARESMA
Los primeros cronistas de nuestra historia que relatan el encuentro de la
cultura occidental con la mexicana, dan amplio testimonio del profundo
espíritu religioso de los pueblos indígenas y de cómo este espíritu
abarcaba también las costumbres y hábitos alimentarios; es decir,
existía toda una tradición gastronómica vinculada a las creencias y
ceremonias religiosas.
Por ello no es de extrañar que al realizarse la conquista espiritual por
parte de los españoles, se produjera un cambio en los hábitos
alimentarios propios de las fiestas religiosas, para adaptarlos a los usos
y costumbres que exigía el ritual de la nueva religión. Surge así una
cocina cuaresmal y una cocina navideña en la Nueva España, por ser
estos dos ciclos en torno a los que gira la liturgia cristiana. Estas
tradiciones, que perduran hasta nuestros días, pueden decirse que son,
en su esencia, prehispánicas, porque los protagonistas son platillos
indígenas (como es el caso de los guisos de nopales, flor de calabaza,
huauzontles, verdolagas, papas, moles y tamales, por citar algunos).
Los guisos de Cuaresma conforman una tradición gastronómica
mexicana, la cual se enriquece con elementos aportados por la cocina
hispánica.
En lo que se refiere a la tradición culinaria cuaresmeña, está dominada
por dos elementos rituales: el ayuno y la abstinencia. El ayuno, porque
obliga a la realización de un solo alimento, es la comida principal del
día; en cuanto a la abstinencia, como su nombre lo indica, está
prohibido el uso de las carnes en todas sus variedades, pero no el de los
vegetales y los pescados, los cuales pueden ser ingeridos en toda su
variedad.
La gastronomía mexicana, como ya vimos, aporta al mundo vegetales
que son de consumo universal, como: la papa, las calabazas, los
camotes, el maíz, los chiles, los aguacates, los nopales y muchos más,
protagonistas de las llamadas Vigilas de Cuaresma. Así surgen infinidad
de guisos elaborados cuidadosamente, por lo que la cocina cuaresmeña
es una tradición gastronómica de muy alta calidad. Para confirmarlo,
basta citar algunos ejemplos:

 Nopales (con huevo, mole, ensaladas, etc.)
 Romeritos en mole, con tortas de camarón seco
 Charales de Pátzcuaro capeados
 Calabazas en torta, rellenas, picadas, entomatadas, etc.
 Guarniciones de chícharos, ejotes
 Caldos de haba
 Pastel azteca
 Corundas con rajas
 Caldos de camarón
 Chilpachole
 Huachinango a la veracruzana
 Bacalao a la vizcaína
 Postres: chocolates, frutas cubiertas, capirotadas, torrejas, huevos
reales, tamales
 Bebidas: aguas frescas, aguamiel, pulque

Cabe mencionar que la cocina mexicana resultó muy adecuada para la
Cuaresma, ya que en México no existía la carne de res, de cerdo y, en
general, de todos los bovinos. Por todo ésto, se puede afirmar que la
gastronomía mexicana de cuaresma es una de las más ricas y variadas
del mundo, y que afortunadamente, es una tradición de la mesa
mexicana.

LAS CALAVERAS
Cuando hablamos de la vida, la muerte tiene lugar. No son el temor ni
la tristeza las compañeras de la “calaca” en esta ocasión. Son la
escritura en verso y los grabados que dan vida a imágenes muy
mexicanas, divertidas y jocosas, transformadas en una opción de
desahogo cuando se vive un malestar.
Una de las tradiciones mexicanas en peligro de extinción son las
“calaveras”, antiguamente llamadas “panteones”.
Las calaveras o panteones son como un epitafio-epigrama lacónico,
dice el zamorano Eduardo del Río “Rius”, y están escritas en forma de
verso dedicado a los amigos y a los otros, sólo en Día de Muertos. Una
de sus características es que constituye una oportunidad para expresar
lo que se piensa acerca del otro o de los otros, de espacios, funciones o
cosas, de un régimen del pasado y del presente. No es fácil decir lo
que uno piensa de los demás, por eso las calaveras constituyen una
forma de literatura valiente.
Quienes escriben calaveras o panteones son personas que ven a la
muerte con un sentido del humor, combinado con ingenio que le
imprimen a sus escritos. Gustan desarrollar su imaginación para decir
lo que piensan, aceptando el reto de comunicarse en verso, octavas o
décimas de todos los sabores y gustos.
Esta forma de escritura se desarrolló desde el siglo XIX. Al cobrar
fuerza en el siglo pasado, las calaveras comenzaron a ser censuradas
por los gobiernos en turno, debido a que una gran cantidad sirvió como
crítica a los funcionarios, pues en ellas se manifestaba la inconformidad
que imperaba entre los gobernados. La policía llegó a confiscar o a
destruir muchas de éstas, por eso no es fácil encontrarlas en las
hemerotecas. A pesar de la censura, en el Día de Muertos se ejercía, y
ahora muy poco, esta forma de escribir, con el consentimiento de las
autoridades.
Hay quienes hicieron periodismo atrevido con las calaveras dedicadas a
magistrados, maestros, poetas, militares, artistas y otros personajes,
mismas que publicaban en hojas sueltas, en periódicos, revistas, y se
vendían al público el 2 de noviembre. Entre estas publicaciones se
encuentra La patria ilustrada, semanario del siglo xix, que registra
algunas de las calaveras más antiguas.
También hay quienes se manifestaron con gran fuerza en el arte sobre
el tema de la muerte. El más reconocido por sus grabados e
ilustraciones de calaveras fue José Guadalupe Posada. Sus calacas de
Francisco Villa, de Zapata, sus famosas catrinas, Don Quijote de La
Mancha y calaveras ciclistas, entre otras, dieron la vuelta al mundo.
Después de ese gran movimiento de masas e ideas que fue la
Revolución Mexicana, arreció el control de escritos sobre la vida política
y, como consecuencia, las calaveras abundaron para personajes
famosos
A inicios de la década de 1940, el Taller de Gráfica Popular (donde
colaboraban grabadores como Zalce, O’Higgins, Anguiano, Yampolski y
otros) impulsó, entre otras actividades, las calaveras. En ellas podemos
medir el descontento social, escolar o laboral.
Con el surgimiento de su periódico El apretado, en 1950, Renato Leduc
impulsó las calaveras sobre políticos, política y otros personajes de la
vida pública, que aún circulan en el ambiente.
En la actualidad, las calaveras anónimas languidecen aunque las
veamos aparecer en hojas, pasando de mano en mano en las calles,
acompañando a las multitudes. Cada vez que se festeja el Día de
Muertos, su producción es menor y escasos sus escritores.

EL NACIMIENTO
Los investigadores afirman que fue San Francisco de Asís quien concibió
la idea de poner lo que hoy se conoce como nacimiento. En los primeros
años, éste estaba conformado por un grupo de personas que
reproducían en vivo la “adoración de los pastores”: la Virgen, San José,
el Santo Niño, los pastorcillos, un burro y un buey se reunían alrededor
de una casita de paja, en forma de portal, construida especialmente
para el evento, en cuyo interior se colocaba un pesebre.
Como probable fecha de este notable acontecimiento se de el año de
1223, aunque muy pronto los seres vivos fueron sustituidos por figuras.
Paulatinamente, Ia costumbre se extendió a todos los países católicos.
Los llamados belenes se instalaron en todas Ias iglesias en tiempo de
navidad, y posteriormente Ias familias empezaron a colocar nacimientos
en sus propias casas para solaz de chicos y grandes.
En México se encuentran pinturas y retablos con escenas de Ia Natividad
y Ia adoración de los pastores y reyes que datan de finales deI siglo
XVI, pero, no hay evidencia anterior al XVIII.
En un principio se incluían pocos personajes: Ia Virgen, San José y el
Santo Niño, conjunto que se conoce como misterio; luego, poco a poco,
Ia imaginación de los mexicanos agregó, además de los Santos Reyes y
los pastores, diversos animales, toda clase de representaciones
religiosas y una variada vegetación.
En un delicioso relato, madame Calderón de Ia Barca describe un
nacimiento que presenció en 1840 en casa de una familia acomodada en
Ia ciudad de México: La escena era muy bonita: había plataformas
cubiertas de musgo, instaladas alrededor de todo un cuarto, donde se
dispusieron grupos de figuras de cera que representaban principalmente
pasajes del Nuevo Testamento, aunque algunas veces empezaban con
Adán y Eva en el paraíso: estaba la Anunciación, los Reyes Magos, los
pastores, la huída de Egipto. Había árboles verdes y árboles frutales,
pequeñas fuentes que proyectaban transparentes columnas de agua, y
rebaños de ovejas y un pequeño pesebre. Todo estaba brillantemente
iluminado y adornado con flores y guirnaldas. Aproximadamente de Ia
misma época data Ia descripción de un nacimiento narrada por Antonio
García Cubas, quien relata que Ias colinas estaban formadas por piedras
de mina con brillantes cristalizaciones. EI autor critica Ia mezcla de
plantas de todos Ios climas, cubiertas de escarcha blanca, simulando
nieve, y de animales de todas Ias regiones deI mundo.
Otra narración deI siglo XIX es Ia de Ramírez Aparicio, donde nos habla
detalladamente de un nacimiento en el Convento de Ia Encarnación.
Estaba compuesto por gran cantidad de escenas que representaban,
según palabras deI autor, “un curso de historia sagrada, expresado con
muñecos de barro y de cera en una superficie plana de algunos metros”.
Los nacimientos actuales son parecidos a los descritos en el siglo
pasado, y su colocación sigue siendo todo un acontecimiento en donde
participa Ia familia entera. Tradicionalmente se pone el día 16 de
diciembre, fecha de Ia primera posada. Por lo general, el nacimiento se
coloca en un rincón de Ia sala -aunque todavía existen personas que
ocupan todo un cuarto, sobre una mesa o plataformas a diferentes
alturas; algunas veces sirve de base un lienzo encolado, pintado de
verde, con el que se forman colinas y valles, y toda la superficie se
cubre con heno y musgo. Como prolongación hacia arriba se pone en
ocasiones una cartulina o un lienzo azul, con nubes pintadas o hechas
de algodón, todo coronado con el brillante cometa que guió a los Reyes
Magos en su camino.
Piedritas y arena pegadas simulan rocas y veredas. De los cerros suele
bajar un río, hecho con papel lustre plateado, que desemboca en un
lago simulado con un espejo, en donde habitan garzas, patos y peces.
Además de los clásicos buey y burro al Iado deI pesebre, se encuentra
una rica fauna compuesta por borregos, guajolotes, gallos y gallinas,
reses, caballos, chivos y perros, aI igual que una variedad de pájaros
multicolores entre los árboles. La flora suele ser tan variada como
incongruente: junto a los magueyes y nopales hay palmeras, pinos,
helechos, árboles frutales y flores de todas clases. Tanto Ias plantas de
climas tropicales como Ias deI desierto están cubiertas por copos de
nieve simulados ya sea con talco, algodón, bolitas de unicel u otros
materiales.
Las casitas están distribuidas en el paisaje, y en el centro se encuentra
el portal, en cuyo interior se ubica el pesebre.
Además de los personajes obligatorios, pueden incluirse, según el gusto
de cada familia, escenas bíblicas y laicas, y casi nunca faltan Adán y Eva
a punto de comerse Ia manzana prohibida. Pero también a veces hay
grupos que relatan acontecimientos posteriores aI nacimiento de Jesús,
como el palacio de Herodes y el sacrificio de los inocentes, el milagro de
los panes, Ias samaritanas entre otros. San Miguel y San Gabriel son
personajes frecuentes; así mismo hay músicos, tlachiqueros,
vendedores de refrescos o tacos, toda clase de tipos, reminiscencia del
siglo pasado. Ocasionalmente, un niño muy contemporáneo se mece en
un columpio colgado de un árbol; delante de una casa puede haber una
señora dando de comer a sus pollos, y es muy frecuente que un grupo
de ángeles y querubines cuelgue de lo alto.
Dos figuras casi universales son el ermitaño y el diablo, y uno se
pregunta cuál es el papel de estos personajes en el nacimiento de
Cristo. Ambos son parte indispensable de Ias pastorelas (espectáculos o
piezas teatrales representados durante el tiempo de navidad), y es muy
probable que de ahí se hayan tomado para trasladarlos a los belenes.
A un lado deI nacimiento se encuentran los Santos Peregrinos, que
durante Ias noches anteriores aI 24 de diciembre encabezan Ia
procesión de Ias posadas; este grupo lo conforman Ia Virgen montada
en un burro, San José y un ángel. Junto con sus trajes de Ia época, Ia
pareja sagrada usa un sombrero, prenda indispensable en el
pensamiento mexicano para andar en el campo.
EI pesebre permanece vacío hasta Ia noche deI 24, y es entonces,
durante Ia última posada, cuando el Santo Niño se coloca en su lugar.
Frances Calderón de Ia Barca cuenta que en Ia posada a Ia que asistió
en 1840, Ia figura deI Niño se encontraba en brazos de un ángel, de
donde Ia tomó un sacerdote para ponerla en el pesebre. Actualmente es
llevada por dos jovencitas de Ia familia en una canasta o Iienzo; se
cantan villancicos y canciones de cuna, y después el Niño Jesús es
acostado en el pesebre, donde permanece hasta el 2 de febrero. Es muy
común que el tamaño deI Niño sea desproporcionadamente grande en
comparación con Ios demás personajes.
La costumbre anteriormente relatada difiere de algunas tradiciones
Iocales. Por ejempIo en ciertos barrios de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el
Santo Niño desaparece en Ia última posada, y Iuego aparece al mes en
una casa diferente, acontecimiento que se celebra con una tamalada.
Así, el hecho se repite y mensualmente se organiza una fiesta en Ia casa
donde se encontró, hasta que el Niño regresa a su domicilio original el
24 de diciembre deI siguiente año.
En Suchitlán, Colima, el día 1 de enero el Niño es vestido por personajes
de Ia pastorela y es llevado a Ia iglesia a cofradar, simbolizando Ia
presentación de Jesús en el templo. Acompañado de cantos y alabanzas,
es después regresado a su cuna.
En Ixcatlán, también en Colima, Ia noche deI 24 el Santo Niño se
encuentra en el atrio deI templo custodia do por unas personas
nombradas especialmente para ello. De repente, aparecen los
xayacates, individuos enmascarados que tratan de distraer a Ios
vigilantes con cohetes, Iumbres, etcétera para, en un descuido, robarse
al Niño. Con excepción de un solo año, siempre lo han logrado. En el
transcurso deI día 25 el Niño reaparece en su lugar, y los xayacates
derriban unas varas de caña de maíz adornadas con fruta, que
permanecen tiradas.
Las figuras deI siglo XVIII eran de cera o de madera; con frecuencia se
hacían medias tallas, es decir que sólo se esculpían cara y
extremidades; Ias imágenes se vestían con ropa de ricas telas, cosidas y
bordadas por monjas o señoras y jovencitas de Ia casa. También Ias
había de marfil, importadas en el Galeón de Manila, o de barro estofado
en oro procedentes de Guatemala. Las ricas minas de plata igualmente
proveían material para algunas figuras.
En el siglo XIX se descubrió Ia plata pella, una amalgama de plata y
mercurio que produce una pasta maleable. Luego de modeladas, Ias
piezas eran quemadas para eliminar de ellas el mercurio y dejarlas
porosas y ligeras; posteriormente se pulían y casi siempre eran pintadas
con vivos colores. EI gusto por lo europeo, sin embargo, hace que en el
siglo XIX se importen muchos nacimientos, principalmente de Francia e
ltalia. En nuestros días, Ias figuras son generalmente de barro o de
madera tallada, mas también Ias hay de cera exquisitamente
esculpidas, procedentes de Salamanca, Guanajuato, y de Jacona.
Michoacán; otras representaciones de cera son hechas en moldes,
principalmente en Guanajuato y Puebla.
Las piezas de barro más utilizadas vienen de Tlaquepaque, Jalisco; las
hay de un acabado muy fino y decoradas a pincel. La dinastía de los
Panduro destaca en esta rama produciendo desde hace varias
generaciones bellos nacimientos y toda clase de figuras, incluidos los
tipos.
A partir deI siglo pasado y hasta mediados de 1940 se instalaba en Ia
Plaza de Ia Constitución una gran vendimia de todo lo necesario para los
nacimientos y Ias posadas, tianguis que actualmente se encuentra en
Ias calles de Morazán.
En el marco deI programa de Ia Secretaria de Educación Pública
“Confites y Canelones: Diciembre en Ia Tradición Popular”, el Museo
Nacional de Artes e Industrias Populares convocó a partir de 1984 a un
concurso nacional de nacimientos.
Con este aliciente, los artesanos -tanto indígenas como mestizos y hasta
citadinos- han creado nacimientos y misterios de todos los materiales
imaginables: palma, hoja de maíz, popote, tule, flores de siempreviva,
jícaras labradas, hojalata, plomo, alfeñique, laca, vidrio, cartón, papel,
hueso, trapo, plastilina, incluidos el chile y el unicel.
Así mismo, los materiales clásicos como la cera, Ia madera y, sobre
todo, el barro, experimentaron un gran auge y se utilizaron en muchos
lugares donde antes no se hacían nacimientos. A pesar de Ia ocasional
participación indígena en los concursos, Ia costumbre de poner
nacimientos, al igual que todo el ciclo navideño, es esencialmente
mestiza. Esto se debe seguramente a su introducción tardía en México,
cuando ya se había instalado un sistema de castas muy marcado, por lo
que Ia tradición de los nacimientos sólo tomó arraigo en ciertos grupos
de Ia población.

BIBLIOGRAFÍA
El Camino florido de Mario López Vital Ortiz

LAS PIÑATAS
La piñata es una olla de barro o de cartón llena de cacahuates, naranjas, mandarinas, cañas, dulces, jícamas, tejocotes. La olla esta forrada de papel china y con picos de cartòn.
El significado de la piñata es el siguiente: La piñata es el diablo y sus picos los 7 pecados capitales. Pasa un niño con los ojos vendados y su palo es la Fe, ciega e inquebrantable, listo para vencer al diablo, que es romper la piñata. El contenido de la piñata son todas las bienaventuranzas que se ganan al vencer el diablo.
El orígen de las piñatas en México comenzó con los colonizadores españoles ya que con ellos llegaron y éstos a su vez, las conocieron por los italianos.

FIESTAS TRADICIONALES DE IZTAPALAPA

Dentro de las fiestas que celebran los habitantes de Iztapalapa, las que
llaman más la atención son las de la Semana Santa. Esta celebración se
inició en agradecimiento a que terminó el cólera morbus que azotó y
diezmó a la población en l833.
Desde el año de 1842, Iztapalapa celebra la Semana Santa por medio
de representaciones realizadas con gente de su propia comunidad.
Protagonistas que han mantenido su fe a lo largo de muchos años, la
han convertido en una herencia cultural para el mundo.
Miles de creyentes observan con atención y respeto los Pasajes más
importantes de la Pasión de Cristo, teniendo como escenarios, paisajes
de la región: iglesias, capillas, calles, parte del Cerro de la Estrella,
explanada del Jardín Cuitláhuac y algunas estructuras levantadas para la
ocasión.
Los protagonistas de esta gran obra teatral se transforman, toman la
investidura de Vírgenes, Nazarenos y otros personajes Bíblicos que
acompañan a Jesús, en esos días de dolor y profunda trascendencia
para la humanidad.
La fiestas de Semana Santa en Iztapalapa, han sido tan importantes que
en 1867 Don Benito Juárez protegió la escenificación, poniendo orden en
el gobierno civil como en el eclesiástico . De igual forma, también se
recuerda el apoyo que le dio Don Emiliano Zapata en 1914, al prestar
los caballos de su ejército, así como la ayuda económica para la
realización de este acontecimiento.
Esta celebración comenzó a hacerse famosa atrayendo a cada vez más
gente, durante los años 50 y 60, con el entubamiento del Canal de la
Viga y la pavimentación de la calzada del mismo nombre. Esta
escenificación ha evolucionado tanto, que se ha convertido en un evento
relevante de la cultura popular, y único en el mundo por sus
características y número de personas que asisten (se calcula en cerca de
tres millones).
Ninguna versión es igual a la anterior, la modificación de escenarios, los
papeles que se heredan, la elección de quienes representarán a Jesús y
María, la hacen diferente cada año.También realizan con anterioridad y
durante la Semana Santa, eventos socio-culturales y deportivos.
Desarrollo de la celebración
Domingo de Ramos: La fiesta inicia en este día con la Bendición de las
Palmas en la Parroquia de San Lucas, y la Entrada Triunfal de Jesús de
Nazaret a Jerusalén, en el Santuario del Señor de la Cuevita.

El jueves Santo:
* Procesión por las principales calles emulando la Visita a las Siete
Casas, pero en este caso es a los Ocho Barrios: San Lucas, San Ignacio,
Santa Barbara, San José, San Pedro, San Pablo, la Asunción y San
Miguel.
* La Última Cena: El Salvador junto a los Doce Apóstoles toman su lugar
en la mesa.
* Ceremonia del Lavatorio en el Jardín Cuitláhuac.
* La Oración en el Huerto de los Olivos y la Aprehensión, en el Cerro de
la Estrella.
Viernes Santo día de la Tragedia Litúrgica:
* El Juicio: Presentación del Nazareno ante Poncio Pilatos.
* Los clarines anuncian que El Redentor ha sido condenado: Azotes y
Coronación se escenifican en la explanada del Jardín Cuitláhuac.
* Inicio del Vía Crucis rumbo al Gólgota (Cerro de la Estrella):En éste
trayecto se representan las Tres Caídas, la primera en la calle de
Ayuntamiento(calle de Cuauhtémoc) las otras dos en la Calle de Hidalgo
y Estrella, se escenifican los demás pasos al Calvario.
Cientos de Nazarenos que también llevan a cuestas su Cruz y Corona de
Espinas; Centuriones, Soldados Romanos y Heraldos abren paso al
Mecías acompañado por sus Discípulos, Vírgenes y Samaritanos; detrás
los Clarines y una banda tocan la Marcha Dragona.
* Crucifixión con los villanos Dimas y Gestas, la presencia de Judas en la
horca; a las tres de la tarde, da fin esta representación de la Pasión y
muerte del Hijo del Hombre.
Todos los actores participantes, son rigurosamente seleccionados y
deben reunir algunos requisitos como:Capacidad histriónica, mímica,
voz clara y potente, facilidad de palabra, apariencia según sea el
personaje a interpretar, haber nacido en el pueblo, ser hijo de padres
oriundos de Iztapalapa; no tener vicios y ser de la religión católica.
Para poder representar dignamente a Jesucristo, los candidatos deben
tener los atributos físicos necesarios para resistir el trasladarse a través
del gran escenario, no solo en recorridos junto a sus discípulos y
vírgenes que lo acompañan para predicar su palabra, sino también el
Viernes Santo cuando es condenado llevando a cuestas la Cruz de
Madera que pesa aproximadamente 90 kilos(tal como lo estipulaba el
código penal romano de aquella época) soportando además caídas y
golpes de los soldados romanos.

Celebración del Fuego Nuevo:Actualmente esta celebración se lleva a
cabo a principios de Diciembre, en honor a la antigua ceremonia
celebrada en la época prehispánica.
En tal ceremonia participan grupos de danza prehispánica, asi como las
comunidades Ritual Tonalcíhuatl, que es la encargada de encender el
Fuego Nuevo según la tradición.
El carnaval: Es una fiesta antes de la cuaresma. En la Delegación
Iztapalapa se celebra en los Reyes Culhuacán, Santa Cruz Meyehualco,
Santa María Aztahuacán, Santa Martha Acatitla, San Lorenzo Tezonco,
San Sebastián Tecoloxtitlán, Santiago Acahualtepec, Santa María
Tomatlán y en el Centro Histórico de la Delegación, donde se realiza el
cierre de carnavales.
Básicamente el carnaval consiste, en cuadrillas de danzantes que van
por las calles vestidos de charros con máscaras de chinas poblanas, o
disfraces diversos llamados chichinas. Los acompaña una orquesta o
banda de música, y se detienen a bailar frente a las casas donde saben
que les darán una cooperación para pagar la música. Se coronan a las
reinas que desfilan en carros alegóricos y se organizan grandes bailes,
aunque hay algunas variaciones que distinguen a cada pueblo.

Monumentos históricos

El santuario:Construido entre los siglos XVIII y XIX. Anteriormente este templo era una gruta usada como capilla en las faldas del Cerro de la Estrella, luego se contruyó una capilla a mediados del siglo XIX, de ésta se conservan tres arcos que se encuentra a un lado del templo actual, el cual tiene una cúpula de tambor octagonal donde hay murales realizados en 1857, exponiendo pasajes de la vida y crucifixión de Cristo.

Pirámide del Fuego: Este templo-pirámide donde se celebraba la Ceremonia del Fuego Nuevo cada 52 años, es una construcción orientada hacia el poniente; se compone de cinco superposiciones, lo cuales son los cinco períodos constructivos que corresponden a diferentes épocas. Consta de una amplia escalinata de siete escalones, flanqueada por anchas alfardas y cuerpos remetidos en talud; en algunas partes todavía existen aplanados de estuco.
Frente al monumento se encuentran restos de cimientos de pequeños aposentos que fueron construidos tardíamente. Hacia el oeste, sobre una pequeña terraza, se localiza otra pequeña estructura, que servía de antesala para llegar a la cima.
Hubo un proceso de exploración arqueológica en el piso del templo, con lo que se descubrieron varias piezas, entre ellas una vasija semi-completa que corresponde aproximadamente al año 300 d.C.

Parque Cerro de la Estrella: Fue declarado parque nacional en 1938, por el presidente Lázaro Cárdenas. Cuenta con un área de convivencia familiar, una área para prácticas deportivas, un mirador y un área para campismo, la cual tiene juegos infantiles, palapas, espacios para casas de campaña y asadores.
En la parte norte del parque, hay vestigios de un palacio que data del año 400 d.C.

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